sábado, octubre 18, 2014
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Argentina se convirtió en el primer país latinoamericano en tener en órbita un satélite geoestacional de construcción propia, el Arsat-1, que fue lanzado desde la Guayana francesa para ofrecer servicios de telecomunicaciones al Cono Sur.

“Hoy es un día histórico por el lanzamiento del Arsat 1, un satélite construido con tecnología argentina, con una inversión de 270 millones de dólares y 1.3 millones de horas hombre”, dijo el jefe de Gabinete, Jorge Capitanich.

Tras siete años de trabajo, el satélite, que fue fabricado por la firma estatal Invap, en la ciudad de Bariloche y lanzado desde la base espacial Kourou, en el cohete Ariane 5, ya es monitoreado por una estación de control en la localidad bonaerense de Benavídez.

Arsat-1 alcanzará en un período de unos 10 días su posición orbital, a 35 mil 786 kilómetros sobre el nivel del mar. Su lanzamiento fue transmitido en directo en Argentina por televisión.

Tras el “exitoso” despegue, la presidenta argentina, Cristina Fernández, dio un mensaje por cadena nacional de radio y televisión en el que se mostró emocionada por este acontecimiento “histórico” para el país.

“Siento un inmenso orgullo como argentina, como presidenta de todos los argentinos. (...) Ya están desplegadas las alas del Arsat y también están desplegadas las alas de los argentinos y de Argentina”, dijo la mandataria.

Hasta el desarrollo del Arsat-1, Argentina contaba tan sólo con tecnología para fabricar satélites de órbita baja, como el SAC-D, lanzado en 2011 para estudiar la salinidad del mar y detectar zonas de riesgo para incendios e inundaciones.

El proyecto del Arsat-1 germinó en 2007, con el plan nacional de comunicaciones “Argentina conectada”, cuyo objetivo era poner en órbita un satélite que permitiera dar servicios a zonas donde no llega la fibra óptica. Agencias

Estados Unidos
Astronautas reemplazan regulador

Astronautas de Estados Unidos repararon una unidad eléctrica en la Estación Espacial Internacional durante una caminata espacial, con lo que restauraron la electricidad en todo el laboratorio orbital.

La estación había estado operando desde mediados del año con solamente siete de sus ocho paneles solares. La reparación del miércoles de Reid Wiseman y Butch Wilmore —la segunda caminata espacial de la NASA en dos semanas— regresó la capacidad de electricidad a 100%.

El regulador de voltaje sufrió un cortocircuito en mayo, pero no pudo ser remplazado hasta ahora a causa de una pausa de un año en caminatas espaciales no esenciales por la NASA. La pausa fue motivada por problemas con los trajes espaciales, especialmente un casco que se llenó de agua y casi le costó la vida a un astronauta en 2013.

El regulador de voltaje —llamado SSU— es necesario para impedir que un exceso de energía fuera de su ala solar designada sobrecargue el sistema de la estación. La electricidad es regulada a 160 voltios.

Fuente: El Informador
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